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Amígdalas y Adenoides

 

Las amígdalas palatinas y las adenoides son parte del sistema linfático. Las amígdalas están en la parte de atrás de la garganta y las adenoides un poco más arriba, detrás de la nariz. Ayudan a proteger al individuo contra las infecciones, debido a que atrapan los gérmenes que pasan a través de la boca y la nariz. Algunas veces, las amígdalas y las adenoides se infectan. La amigdalitis provoca dolor e inflamación en las amígdalas. Las adenoides inflamadas pueden ser dolorosas, dificultar la respiración y causarle problemas en los oídos.

 

El primer tratamiento para la infección de las amígdalas y las adenoides son los antibióticos. Si las infecciones son frecuentes o tiene dificultades para respirar, es posible que necesite una cirugía. La cirugía para extirpar las amígdalas se denomina amigdalectomía. La cirugía para extraer las adenoides es una adenoidectomía. Ambos procedimientos corresponden a las cirugías más comunes en los niños y se practica con alguna frecuencia en los adultos.

 

¿Para qué sirven las amígdalas y las adenoides?

 

Las adenoides y las amígdalas están compuestas de un tejido similar a los ganglios linfáticos. Este tejido forma un anillo en la pared posterior de la faringe. En la parte superior por detrás del paladar están las adenoides, y no pueden verse a simple vista. Las amígdalas se encuentran a ambos lados en la parte posterior de la garganta. Están localizadas en la entrada del aparato respiratorio tanto a nivel de la nasofaringe como de la garganta donde se ponen en contacto con virus y bacterias y ayudan a formar anticuerpos contra ellos, formando parte del sistema inmune. Esta función es importante en los primeros años de la vida, pero al crecer los niños pierde importancia. Ahora se sabe que las adenoides y las amígdalas no son necesarias después de los tres años, y que al extraerlas no se va a presentar ningún problema del sistema inmunológico, por lo que no va a tener “baja las defensas”. La creencia popular de que las amígdalas y adenoides sirven de filtro de bacterias al respirar o al tragar no es cierta.

 

¿Cuáles son las principales afecciones de las amígdalas y las adenoides?

 

La amigdalitis recurrente o infección constante de las amígdalas (ver imagen 1) son el principal problema en los niños. Así como también lo es el crecimiento anormal de las adenoides y las amígdalas (hipertrofia amigdalina, ver imagen 2), lo que les ocasiona en la mayoría de los casos dificultad para respirar, sensación de nariz tapada o congestionada y ronquido. En los adultos la amigdalitis crónica (inflamación crónica de las amígdalas) puede ocasionar abscesos periamigdalinos y formación de criptas con acumulo de caseum de color blanquecino, que produce mal aliento. También en los adultos pueden existir tumores en las amígdalas, pero son raros.

 

¿Cuándo se debe asistir al médico especialista?

 

Se debe asistir cuando se encuentren los siguientes síntomas: dolor de garganta, fiebre, escalofríos, mal aliento, obstrucción nasal y goteo retronasal, ronquido, trastornos del sueño e infecciones de las amígdalas a repetición.
 
Los adultos que acumulan mucho caseum y que sufren de halitosis (mal aliento) deberían de ver al otorrinolaringólogo, ya que mediante una limpieza profunda o una cirugía, su problema se llega a eliminar.
 
¿Qué tratamientos existen?
 
Las infecciones de la garganta son tratadas con antibióticos inicialmente. La extracción de amígdalas o adenoides se recomienda cuando hay infecciones a repetición o cuando hay obstrucción respiratoria secundaria a aumento de volumen de estas.
 
La obstrucción lleva a trastornos del sueño y apnea, lo cual produce somnolencia durante el día (principalmente a los adultos) e irritabilidad (en los niños). La obstrucción en niños lleva a malformaciones del tercio medio de la cara y mala alineación de los dientes (mala dentadura, mala mordida). Las infecciones de adenoides o amígdalas pueden afectar órganos vecinos y llevar a infecciones del oído medio (otitis media y dificultad para escuchar). Así es como, en todos los casos anteriores, el tratamiento más efectivo es la extracción quirúrgica o adenoamigdalectomía.
 
¿En qué consiste la cirugía?
 
La cirugía se realiza con anestesia general (el paciente se dormirá completamente), lo que implica que se le coloque un tobo en la garganta durante la cirugía. Las amígdalas y adenoides se extraen por la boca, con la boca abierta y sin desmontar la mandíbula (como popularmente se cree). Lo que ocasiona que el paciente no tenga ninguna cicatriz externa posterior a la cirugía. (ver imagen 1)
 
¿Cómo se puede preparar el paciente para cirugía?
 
Los padres deben contarle al niño acerca de la cirugía y darle a entender que es algo que puede ayudar a mejorar su salud. El niño debe saber que su garganta dolerá durante algunos días, y que no va a tener cambios en su apariencia física.
 
Durante un período de dos semanas antes y después de la cirugía el paciente no puede tomar aspirina o algún medicamento que contenga acido acetilsalicílico. Si el paciente está tomando otros medicamentos debe avisarle al médico. Así como también, si el paciente o un familiar han tenido problemas con la anestesia o problemas de coagulación.
 
¿Qué sucede en el periodo post-operatorio?
 
Pueden haber diferentes síntomas, y los más comunes son: dolor al deglutir, fiebre durante los dos primeros días, dolor de garganta y de oído. Para todo esto, el otorrino le recomendará el mejor tratamiento para que no sienta molestias después de la cirugía.